jueves, 6 de noviembre de 2008

entrevista a pablo deluca



Pablo Deluca dio un gran paso después de arbitrar la final entre Hindú y Newman: fue su último partido en Primera, para dar lugar a sus actuaciones entre los juveniles. Con 45 años, el referee tiene un gran currículum que incluye dos mundiales, Gales 1999 y Australia 2003. Estuvo en 30 test matches internacionales durante ocho años y en la Argentina mantuvo el orden en nueve finales de la URBA; se inició como juez en 1983 y permaneció en Primera División durante 16 años. Después de dirigir su último partido, con la amabilidad que lo caracterizó siempre, compartió unas palabras con Rugby Fun.

¿Cómo decidiste tomar semejante decisión?

Lo vengo pensando desde hace dos años, elaborando la posibilidad de ver cuándo iba a dejar de dirigir Primera; y me parece que ahora es un muy buen momento para mí. A veces uno no tiene oportunidades de decir hasta cuando quiere llega y yo tengo la suerte de haber podido decir quiero llegar hasta acá. Es simple, hasta ahí llegue…

¿Cuál fue el motivo que por el que dijiste hasta acá llegué?

Yo hace 16 años que dirijo Primera, soy referee desde los 18. Igualmente voy a seguir dirigiendo juveniles. No fue porque me cansé del referato, me parece que para mí es un buen momento, quiero disfrutar también de otras cosas. Pensá que en 16 años jamás falté a un partido, jamás cambié un partido, jamás pedí un partido, así que tengo ganas que si un sábado quiero dormir una siesta lo voy a hacer.

¿Qué fue lo más importante que te dejó el referato?

La gente, el conocer gente maravillosa, fantástica, la posibilidad de volverla a ver en los clubes. Por eso, sin dudar, éste es un momento en el que me gustaría agradecer sinceramente y profundamente a todos los jugadores, a los entrenadores y a todos los capitanes y clubes en los que me tocó participar, estar o dirigir, porque de ellos aprendí enormemente todo, muchísimas cosas. Insisto, y ellos fueron muy generosos conmigo cuando me permitieron dirigir y divertirme, así que si tengo que acordarme de alguien y si a alguien tengo que agradecerles es a ellos, además de mi familia.

Pasaron por tu carrera varias finales y dos mundiales, muchas cosas, ¿qué partido te marcó como referee o cuál recordás más?

Todos, básicamente todos porque no me puedo quedar con uno en particular. Ahora puedo decirte éste o acordarme de algún otro partido que por ahí no fue tan trascendente como una final, pero que para mí fue importante. En general tengo excelente recuerdo de todos. Gracias a Dios no puedo decirte tal partido.

Pero, de todas maneras, alguno te debe haber quedado…

No, un elemento o un hecho que no se iba a volver a dar, y que me sorprendió, fue la final del Seven de Hong Kong, que me haya tocado con la cantidad de referees que había de nivel, de jugadores y haber

dirigido Nueva Zelanda–Fiji con Eric Rush de un lado y Serevi del otro. Puedo destacar ese partido por el marco, pero todo merece ser recordado.

¿Qué pensás que te deja el rugby?

Amigos, y el respeto y la confianza que he tenido de los jugadores hacia mí.

¿No pensaste en dirigir un partido más con las reglas nuevas y después retirarte?

No, porque voy a dirigir juveniles. Además entreno a Los Pumas con las reglas nuevas, es decir doy un paso al costado de Primera División, en todo lo demás sigo involucrado. Aparte todo el mundo tiene derecho a seguir creciendo y uno aprende permanentemente de muchísimos, así que mirá todo lo que me queda a mí para seguir incorporando cosas.

¿Cómo viviste tu última final y la primera de Newman?

Muy linda, muy emotiva. Con dominio de Hindú, pero con muchísima dignidad de todos los jugadores de Newman. En esos 10 minutos del segundo tiempo, en el que levantaron, desplegaron un rugby fantástico.

¿Quién sentís que puede llegar a ser tu sucesor, por decirlo de alguna manera?

Hay muchos referees jóvenes, es un poco complicado hoy dar un nombre, pero lo bueno de esto es que tenemos 3 ó 4 referees que están en condiciones, por su talento, de tener posibilidades de ir a sumar experiencias afuera y ser reconocidos, así que por ese lado Buenos Aires, en particular, tiene que estar muy esperanzado.

Termina la entrevista, la gente se acerca a saludarlo y con la humildad de siempre agradece y responde. Se retira un referee con todas las letras y deja un legado más que importante. ¡Gracias, Pablo!

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